El delito de receptación es una figura jurídica que tiene un papel especialmente importante a la hora de proteger el patrimonio. Aunque aquí el sujeto activo no ha participado directamente en el delito que ha privado a una persona o entidad de sus bienes, se convierte en un eslabón imprescindible de la cadena delictiva al prestar su colaboración para ocultar, adquirir o facilitar la venta de efectos de procedencia ilícita.

Nuestro Código Penal regula este delito de una forma detallada, determinando cuáles son las conductas prohibidas y las implicaciones legales de incurrir en ellas.

Qué es el delito de receptación

En la receptación, el delito está catalogado como un delito de referencia. Esto quiere decir que, para que este se cometa, se debe haber cometido otro previamente. La característica esencial es que ese primer delito estará cometido por persona o personas diferentes a quien incurre en la receptación.

Hay receptación cuando alguien, actuando con ánimo de lucro (con intención de ganar dinero con ello), y siendo conocedor de que los bienes que recibe proceden de un delito contra el patrimonio o contra el orden socioeconómico, ayuda a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, recibe, adquiere u oculta esos bienes.

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Cuáles son los requisitos que deben cumplirse

Jurídicamente hablando, receptar es aprovecharse de los bienes o efectos materiales de un delito que ha sido cometido por otra persona. El fundamento de la condena penal es que, al hacer la receptación, se está impidiendo la recuperación del bien robado y, a la vez, se está estimulando la comisión de nuevos delitos.

Los requisitos de este delito se entienden mejor con un ejemplo. Existe receptación si alguien con una tienda de outlet de tecnología compra material que sabe que ha sido robado de un camión, para ponerlo a la venta en su establecimiento. Se produce el delito porque están presentes en la conducta del sujeto activo los elementos básicos que define el tipo penal:

  • Actuar con ánimo de lucro.
  • Conocer que los bienes proceden de una actividad delictiva.
  • Realizar la adquisición de los bienes. También constituirían este delito las conductas consistentes en recibir u ocultar los efectos procedentes del delito.

Por el contrario, no incurre en el delito de receptación la pareja de quien ha robado una pulsera y recibe esta como regalo sin tener ni idea del origen ilícito de la misma.

Este que hemos explicado es el tipo básico. En el caso del delito leve de receptación, es necesario que el valor de los bienes no exceda de 400 euros. Además, como vamos a ver a continuación, el Código Penal regula una serie de tipos agravados.

Cómo se regula en el Código Penal

Este delito se tipifica en el artículo 298. El tipo básico, que es el que hemos analizado hasta ahora, se castiga con pena de prisión de seis meses a dos años. Esto quiere decir que, si el sujeto activo no ha sufrido otras condenas con anterioridad, lo más probable es que no tenga que entrar en la cárcel.

La pena pasará a ser de uno a tres años de prisión si los bienes receptados son:

  • Artículos de valor histórico, artístico, cultural o científico.
  • Cosas de primera necesidad que puedan afectar a la prestación de servicios. Como el cableado o los componentes de las infraestructuras de suministro eléctrico o de servicios de telecomunicaciones.
  • De especial valor o cuya sustracción cause un importante perjuicio.

La pena de prisión de 1 a 3 años se impone en su mitad superior (de 2 a 3 años) si quien comete el delito de receptación lo hace para traficar con los efectos procedentes del mismo. Si, además, ese tráfico se lleva a cabo a través de un establecimiento o local comercial o industrial, se impone también una pena de multa de 12 a 24 meses.

La regulación del delito de receptación en el Código Penal es bastante exhaustiva. Si se dan las circunstancias que acabamos de ver, se puede imponer la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión o industria por plazo de 2 a 5 años, y acordar la clausura temporal (hasta un máximo de 5 años) o definitiva del establecimiento o local en el que se estaba traficando con bienes de procedencia ilícita.

Como regla general, la pena privativa de libertad para el delito de receptación no puede ser superior a la pena de prisión señalada para el delito del que procedían los bienes receptados. Si ese delito está castigado con una pena que no sea privativa de libertad, entonces la receptación sustituye su pena de prisión por una multa de 12 a 24 meses. Si la pena que tiene el delito de receptación cometido ya incluye una pena igual o superior a esta, se impone la misma en su mitad inferior.

El delito de receptación es un delito doloso que no es tan leve como se suele llegar a pensar. En cualquier caso, si necesitas abogados penalistas en Murcia por ser víctima, o porque se te imputa un delito de este u otro tipo, estamos a tu disposición.

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Alvaro Prieto

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Abogado especialista en derecho penal
Colegiado por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (nº 131239 )

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