El robo con fuerza es uno de los delitos más habituales. Un tipo penal en el que la fuerza se ejerce sobre las cosas y no sobre las personas, de ahí que la pena a imponer en estos casos no sea excesivamente alta. A pesar de ello, este es un delito de entidad que puede acabar con el responsable en prisión, especialmente si ya tiene antecedentes penales.

Qué es el delito de robo con fuerza

Un robo consiste en la sustracción de un bien mueble ajeno: puede ser un coche, una joya, una tarjeta de crédito, etc. La diferencia con el hurto es que, en el delito de robo con fuerza, tal y como su nombre indica, se ejerce fuerza o cierta violencia frente a las cosas con el objetivo de poder acceder al objeto que se desea obtener, o de huir tras la comisión del hecho. 

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Pero nunca hay fuerza o violencia frente a las personas, porque este último sería un robo con violencia o intimidación, con un mayor reproche social y, en consecuencia, con una pena más elevada.

Dónde está regulado

El robo con fuerza se regula en el artículo 238 del Código Penal. Se encuadra dentro del Título XIII, Capítulo II, y se considera un delito contra el patrimonio y el orden socioeconómico.

Se regula también un tipo agravado, que se comete cuando el delito se lleva a cabo en una casa habitada, en un edificio o local abierto al público, o en cualquiera de sus dependencias.

Cuándo se considera que ha habido robo con fuerza

Se considera que se está ejerciendo fuerza en las cosas para cometer un robo cuando se produce alguna de las siguientes circunstancias:

Escalamiento

Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, se entiende que hay escalamiento cuando la entrada al lugar en el que se encuentra el bien que se quiere robar se lleva a cabo por un lugar no destinado para ello. Siempre que esto requiera una destreza o un esfuerzo de cierta importancia. Por ejemplo, si se accede a una vivienda situada en el tercer piso de un edificio trepando por el patio de luces.

Rompimiento de pared, techo o suelo, o fractura de puerta o ventana

Es decir, cuando se dañan aquellos elementos estructurales que están ahí para delimitar un espacio cerrado.

Fractura de muebles cerrados o forzamiento de sus cerraduras

Aquí se incluyen todas aquellas acciones que impliquen romper armarios, arcas u otros muebles que contengan el objeto a robar. Así como el forzamiento de sus cerraduras o el descubrimiento de sus claves. Sin importar si esta acción se lleva a cabo en el lugar de comisión del robo o fuera del mismo.

Si un sujeto rompe un armario cerrado con llave para acceder a un joyero, esto es un robo con fuerza. Si sustrae la caja fuerte de una casa y la manipula en otro lugar para descubrir su clave, esto también tiene la consideración de robo con fuerza.

Uso de llaves falsas

Es el propio Código Penal en su artículo 239 el que explica con más detalle qué se entiende por llaves falsas:

  • Ganzúas o instrumentos que puedan utilizarse con la misma finalidad.
  • Llaves legítimas que haya perdido el propietario o que se hayan obtenido a través de un medio que constituya una infracción penal, como un hurto. También se consideran llaves a las tarjetas y mandos o instrumentos de apertura a distancia, u otros aparatos tecnológicos que puedan usarse para abrir y cerrar puertas.
  • Otros elementos que permitan acceder a un espacio cerrado con llave y que no sean los destinados por el propietario a abrir la cerradura violentada por el ladrón.

Inutilización de sistemas de alarma o guarda

Los sistemas de alarma y guarda tienen el objetivo de proteger los bienes de las personas. Si se inutilizan los mismos para acceder a una propiedad ajena, se entiende que se ha producido un supuesto de fuerza en las cosas.

Qué penas se aplican al delito de robo con fuerza

La tentativa del robo con fuerza se produce cuando el autor se apodera de los bienes ajenos llevando a cabo alguna de las conductas que acabamos de señalar, pero no llega a tener disponibilidad sobre los mismos porque es detenido antes.

Si el autor se apodera de los bienes y llega a tener disponibilidad sobre los mismos, la condena por robo con fuerza será de pena de prisión de uno a tres años de duración. Por tanto, el robo con fuerza sin antecedentes puede permitir evadir la prisión si la condena impuesta no excede de dos años.

Cuando el delito se comete en una casa habitada o en un edificio o local abierto al público o en sus dependencias, la pena se eleva y tiene una duración de dos a cinco años. De uno a cinco años si el delito se comete en un establecimiento abierto al público fuera de las horas de apertura.

La pena puede llegar a ser de dos a seis años, si los daños y perjuicios causados en el establecimiento, local o vivienda son especialmente graves.

El robo con fuerza es un delito que puede revestir más o menos gravedad y, por tanto, la pena solicitada para el presunto autor puede llegar a ser elevada. Por eso, lo mejor en estos casos es contar con la asistencia de un buen abogado penalista. Si necesitas ayuda, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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Alvaro Prieto

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Abogado especialista en derecho penal
Colegiado por el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (nº 131239 )

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